Fascismo anti-inmigrantes

10 jun. 25 

Así llaman aquí a la actitud del gobierno estadounidense enviando al ejército para reprimir las protestas inicialmente pacíficas contra la expulsión de inmigrantes. Otros hablan de "estado policía". Podemos dejar las etiquetas, siempre problemáticas (como esta que acabo de utilizar), e intentar entender qué sucede.

Desde el principio. En algunos países la pirámide de edades no es una pirámide: al caer la natalidad y aumentar la longevidad, la población tiene una carencia relativa de población activa frente a pocos niños y jóvenes y muchos viejos. No es una novedad. En mis clases de finales de los 70 ya lo explicaba en clase y les hacía bromas a mis estudiantes de cómo irían las cosas cuando ellos fueran viejos y yo ya hubiera muerto.

Demanda y oferta. En otros países, de alta natalidad y baja longevidad hay un exceso de personas en edad de trabajar, formar una familia, tener muchos hijos y morirse relativamente pronto. Antes se les llamaba "subdesarrollados", ahora se busca un nombre para esos lugares en que la oferta de mano de obra excede con mucho a la demanda de mano de obra y no sólo por esta cuestión demográfica, sino también por el tipo de estructura económica que se encuentra en el país.

Hay, pues, una expulsión de mano de obra desde estos países que da pie a que muchos busquen "una vida" donde hay demanda de tal mano de obra. Emigran, pues. Y como pueden, que no suele ser con muchos medios. No son, pues, turistas que buscan el buen clima y producen, como hay algún caso notable en España que he visitado, donde el porcentaje de extranjeros es superior al de autóctonos. Sin problema. Incluso alguno de ellos acaba de concejal en el tal municipio sin ningún tipo de rechazo por parte de la población local que aprecia la capacidad de compra de estos visitantes y hasta su capacidad de montar organizaciones educativas para los hijos de tales turistas. No invento: recuerdo.

El caso de Los Angeles, del que he partido, es otro: con estadísticas problemáticas se puede hablar de que un cuarto de los allí residentes son extranjeros y no precisamente turistas. En Los Ángeles se dice que el 34% de la población son inmigrantes. De ese porcentaje, más de 800,000 personas son indocumentadas en el condado. Además, el informe revela que alrededor del 36% de los inmigrantes no tienen seguro médico, y más de la mitad de los inquilinos gastan el 30% de sus ingresos en vivienda. Buscan trabajo y, con frecuencia, lo ocupan. Constato esto último en mi pueblo también: sector servicios, trasporte, albañilería en particular.

Hasta ahí, ningún problema, digamos. Pero la cosa comienza cuando la demanda de trabajo por parte de los inmigrantes no es cubierta por la oferta local. Desempleo, paro, pobreza, marginalidad. Parroquias, mezquitas, templos entran a dar servicios de "cáritas", pero no son omnipotentes y entonces...

...los que han quedado marginados tienen que hacer algo para sobrevivir. Lo menos problemático es buscar trabajo "negro", es decir, peor pagado que el legal, pero que cubre algo de las necesidades de los que los obtienen y produce irritación en los que ven que "estos" aceptan dinero "negro" impidiéndoles acceder al empleo legal y a los servicios públicos.

Pero es que esta oferta de trabajo legal y sumergido no cubre toda la demanda de trabajo por parte de los inmigrantes, con lo que algunos se ven forzados a la desesperación, clandestinidad... y delincuencia. Como los autóctonos que, por la razón que sea, no consiguen empleo.

La alternativa, para unos y otros puede ser la delincuencia, la búsqueda ilegal de dinero ilegal. Y, sí, hay delincuentes inmigrantes y delincuentes autóctonos.

Y algo más: el esquema frustración-agresividad que se aplica a unos y otros. Y ahí los inmigrantes, trabajadores o no, se convierten en objeto de esa agresividad causada por heterogéneas frustraciones, e inseguridades no solo laborales. Son un excelente objeto para esa agresividad y pueden entrar en programas de partidos políticos o grupos que la canalizan y se manifiestan violentamente hasta superar a la policía local, guardiana del orden. Así que se puede subir la escala de la represión.

Si eso es fascismo anti-inmigrantes es una forma equivocada de solucionar el problema tanto por parte de los que lo practican como por parte de los que usan tal epíteto como propaganda electoral.

Conste que me cuesta defender a Trump.

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