Ojo al dato
22 jul. 25
Véase este detalles sobre los resultados de las pasadas elecciones en el Japón.
La sorpresa del día la marcó el partido de ultraderecha nacionalista japonés Sanseito, que bajo el lema “Japón primero” emergió como uno de los grandes ganadores en las elecciones de este domingo al conseguir 14 escaños y situarse como la tercera fuerza de la oposición. Criticada por algunos como xenófoba, Sanseito aumentó su representación en la Cámara Alta de dos a catorce escaños, un nivel que le permite ahora presentar proyectos de ley en dicha cámara.
Pasa en más sitios, como en Europa, países donde está en el gobierno o está a punto de estarlo.
Y también pasa en las Españas, según el CIS
Empate técnico entre PSOE y PP, mientras VOX sube hasta el 18,9%
que El País presenta así
La paradoja de Feijóo: el PP dispara a Vox en el momento de mayor debilidad del PSOE.El líder de los populares trata de captar votos de centro y extrema derecha, pero es Abascal quien capitaliza el descontento con Sánchez.
No es un caso curioso, pero tiene sus peculiaridades. Ese empate técnico va acompañado por respectivos escándalos de corrupción que, ambos a dúo, aprovechan para decir del otro que la corrupción propia es mejor que la del contrario. Vox, por su parte, oscila, como buen político, en lo que le interesa en cada momento: puede ser trumpista, puede no serlo, puede apoyar a unos aunque, eso sí, siempre ataca al otro, para lo cual no le faltan, respectivamente, perspectivas de coalición con uno y desbarajuste del otro. Se presentan como la solución impoluta, cosa esta discutible, y evitan al Churchill de "la democracia es el peor de los sistemas si exceptuamos a todos los demás".
El electorado español no es el japonés. Aquí la ultraderecha está mejor colocada y participa en una corriente general que aglutina a los descontentos con la situación presente y permite la expresión de la frustración mediante diferentes formas de violencia, comenzando por la verbal. Ultraderecha nacionalista, sí, y con su toque de xenófoba.
Una vez más, no es que yo sea pesimista (que lo soy): es que la realidad es pésima, sobre todo para la democracia. Y si me apuran, para el medio ambiente, visto el negacionismo de unos y la explotación empresarial de otros, capaces de corromper a quien se preste y conseguir así el fin supremo: el beneficio. Poder y pesetas, que se decía antes. Lo demás son... entretenimientos coyunturales. Y ni eso, si no hay un mínimo de democracia aunque, por definición, sea de mala calidad.
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