Para la paz

 17 ago. 25

En estas estamos, como trae The Economist

Viene en Le Monde, pero la fuente ha de ser tomada con cautela
Se han producido 148 combates entre las fuerzas armadas rusas y ucranianas, según la misma fuente. Los combates se producen poco después de la cumbre entre Donald Trump y Vladimir Putin.
Y es que la paz, entre dos contendientes, comienza por un alto al fuego y, después o mientras, por una resolución del conflicto entre tales contendientes. El conflicto es, aparentemente, territorial: esto es mío, dice uno, mientras que el otro dice lo mismo sobre lo mismo. Territorios bajo una Constitución o territorios que hablan mi lengua o un arreglillo entre ambas fronteras, artificiales como todas (olvídese ahora de las Españas, porfa).

La cuestión es qué pintan los terceros cuando la guerra es entre dos, como parece ser el caso si olvidamos qué piensan unos terceros sobre las intenciones posteriores de uno de los contendientes. Por ejemplo, ampliar las fronteras artificiales de Rusia, el imperio. O, por ejemplo, marcar bien claro quién manda en el mundo, con accésit al Premio Nobel de la Paz, de egregios antecedentes pacifistas.

No estará de más recordar quiénes enviaron tropas y refuerzos a los contendientes en la última Guerra Civil en las Españas. Y cómo se resolvió la guerra, "cautivo y desarmado el Ejército Rojo, las Tropas Nacionales [alcanzarían] sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado", pero no el conflicto entre los que apoyaban a las partes, que se enfrentaron directamente después en una II Guerra Mundial.

Hay, pues, tres posibilidades para terminar los enfrentamientos armados: que Rusia se haga con todo el territorio ahora ucraniano; que el actual gobierno de Ucrania mantenga todo el territorio que recoge su Constitución; o que se encuentre una vía de "ni tú, ni yo"; o, lo que sería mejor, pero para eso hay que pensar y no ante la prensa, si se encuentra una fórmula para el "tanto tú, como yo". Es lo que Galtung proponía para Palestina: un Unión, a la europea, entre dos Estados, el Palestino y el Israelí, pero ya se sabe la solución que proponen los sionistas (no todos los judíos, recuérdese), a saber, hacer de la Tierra Santa un único Estado con absoluto predominio de los circuncidados.

Pues volviendo al comienzo, y viendo los comportamientos de los diferentes líderes presentes o ausentes, no se excluiría, por bárbara que parezca, la primera solución: todo el poder, no a los soviets, sino al gobierno ruso, que fue soviet en su día.

¿Dificultad? No la poco relevante Unión Europea, que sí tiene qué temer del expansionismo ruso hacia el Oeste, recuperando el Imperio (o la URSS, que ahora sería Unión de Repúblicas Rusas Sometidas, a Moscú por supuesto). La dificultad estaría en la OTAN a la que el gobierno ucraniano dice querer pertenecer y a la que pertenece y en la que manda el otro participante en el "diálogo" en Alaska (hoy USA, antes Rusia).

En todo esto, aunque no en otras guerras, los muertos y la destrucción  son parte del escenario, no del libreto. ¿III Guerra Mundial? Vaya manía. No parece que haya chinos por medio.

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