Dos notas
2 feb. 26
Dos lecturas piadosas. Te las puedes creer o no. Ese es tu problema. Pero las suelto en un intento de ver las cosas de "otra" forma, desde otra perspectiva. En este caso, un antídoto para la fe ciega en el futuro de la China y una fe todavía más ciega sobre el papel pacificador de la IA.
Vamos al primero, sobre el cese de un alto militar chino, muy ligado a la élite dirigente, que podría haber esperado un poco tiempo para evitarse el escándalo: se jubilaría el año que viene. Corrupción tal vez (lo cual no sería de extrañar, lo que es de extrañar es que siga siendo delito), pero, sobre todo "política" y nexo con el problema de Taiwán que sí importa a esa élite china.
[Esta] destitución es un recordatorio de la locura de aplicar la lógica algebraica a las dramatis personae de la jerarquía política china. Probablemente habrá muchos más actos en esta obra en desarrollo. La verdadera pregunta para Xi es si podrá redactar el desenlace que hasta ahora parece haberle eludido: un ejército que esté a la altura de sus implacables estándares de lealtad al partido y competencia operativa
El otro supone más supuestos
En lo que Silicon Valley se equivoca sobre la seguridad nacionalLa innovación tecnológica en defensa requiere intervención gubernamental
¿Seguridad nacional en el terreno de la defensa sin intervención gubernamental? Fantasía de tecno-oligarcas, nación sin Estado, fe en la IA. Por cierto, y dejando de momento a la oligarquía tecnocrática, se ha visto en el caso de los separatistas groenlandeses (nación en búsqueda de un Estado). Hoy por hoy, hace falta un ejército propio.
Nota: los lectores en italiano harán bien dándole por lo menos un vistazo a la violencia desatada en Turín en torno a Askatasuna (libertad, en euskera) y cómo han reaccionado las distintas fuerzas políticas italianas. La complexité de la complexité, que oí decir a Edgar Morin en Alicante.
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