MEGA

18 feb. 26

No se trata de "engrandecer a América de nuevo" (MAGA), sino de "construir de nuevo el Imperio" (en inglés queda mejor, (MEGA) pero no hay nada perfecto).

Recién salido de derrocar al presidente de Venezuela y de tomar el control de las mayores reservas de petróleo del mundo, el principal diplomático de la administración Trump llegó a la conferencia de seguridad de Múnich el sábado con un mensaje bastante nuevo y muy inquietante para los gobiernos europeos.

Imperio es genial. El imperio ha vuelto. El imperio es americano.

El secretario de Estado estadounidense ofreció lo que solo puede describirse como una oda al imperio de 22 minutos. Una carta de amor a la conquista y al colonialismo. Una orgullosa defensa de la expansión territorial del oeste.

Es una posibilidad, efectivamente. Pero no es la única. Cuando el Imperio Romano, el de emperadores y cónsules con centro en Roma, el mundo no era romano. Sólo una parte lo era, digamos que mediterránea. 

El de ahora podría ser el Americano (desde la Patagonia a -una parte de- Canadá), con su centro made in USA. En plan orwelliano, dejando Rusia para los europeos y la China para los chinos (que incluiría a las Coreas y al Japón, por supuesto. Basta ver sus lenguas escritas y el caso japonés es curioso: ideogramas chinos y silabario propio). Pero no vayamos tan aprisa: existen la India, Sudáfrica y Brasil.

O un conjunto de ruinas atómicas en las que, por fin y diferenciándose el pasado, "imperaría" el derecho internacional. Porque, claro, los tratados de no-proliferación, verbales en su momento, ya no serían ni eso: serían un fósil.

'Despierta antes de que sea demasiado tarde', dice Alexandria Ocasio-Cortez mientras Rubio ha abrazado al autócrata Orbán
 "Es hora de quitarse los guantes y luchar por nuestro futuro", afirmó la congresista socialista democrática.

Por seguir con ropa vieja, Trump sería el Sombrerero Loco de Alicia en el País de las Maravillas 

O algo así.

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