18 mar 26
Son comentarios a partir de la lectura de noticias en mi periódico local, Información, que encuentro en papel, pero no consigo ver en pantalla.
El primero se refiere a la última página, dedicada a Mojtaba Jamenei, "Ayatolá inmobiliario", hijo del asesinado Jamenei y tal vez en búsqueda y captura. Hijo de papá, se ha labrado una gran riqueza a escala mundial, con propiedades inmobiliarias que alcanzan, probablemente, a la provincia de Alicante. Es lo que pasa con algunos que mandan: que piensan también en sus intereses personales. Caso que hace pensar en fundaciones de partidos políticos de extrema derecha española que quedan en manos personales del Líder Máximo del que huyen sus socios iniciales.
El otro da para más. Copio a mano
Sheinbaum reconoced al Rey el "gesto de acercamiento" sobre la colonización.
La presidenta de México afirmó que espera mkás, después de años de reclamando un reconocimiento más explícito de los agravios cometidos durante la conquista.
Mi relación con México fue frecuente a través de su universidad en Toluca, mexiquense, a pocos pasos de los chilangos del Distrito Federal, pero no me atrevo a hacer los comentarios que voy a hacer a propósito de los Andes. No conozco suficiente sobre los aztecas como para meterme por ahí, pero no puedo evitar levantar acta del apellido poco indígena de la actual presidenta mexicana.
A los indígenas andinos he dedicado algún tiempo de reflexión más. Y he tenido que comenzar por lo que encuentran los "colonizadores": un imperio. El de los Incas
De habitual política imperial. No es nada raro. Imponen su lengua como medio de hacer entender las órdenes que emanan del centro del imperio. Y ambas cosas las hacen por la fuerza. Pero el hecho es que imponen su lengua, el runa simi, también llamado quechua o quichua (qheshwa simi) con una característica de otros imperios (como fue el romano) de que esa lengua recibe el impacto de las lenguas anteriores creando, como con las lenguas romances, diferencias, a veces notables, entre un extremo y otro del imperio, en este caso inca. De hecho, el quechua cochabambino que aprendí de jovencito me ha resultado, pasados los tiempos, diferente del quichua en Cuenca Ecuador.
Aquel imperio, civilizatorio como pretenden todos, fue invadido desde otro imperio, el de los Austrias después Borbones (los emperadores no son territoriales) después llamado España. Violencia, sí, que encima se encontró con una lucha territorial-dinática entre dos bandos incaicos. Por eso los invasores tuvieron, en aquellas circunstancias, apoyos indígenas contra los otros indígenas.
No me extrañaría que apoyos de ese tipo también los hubiera en el imperio de los aztecas o los mayas, pero declaro que, ahí, mi ignorancia es todavía mayor.
A donde voy: no es un
disparate pedir disculpas por una invasión violenta. Las Independencias también lo fueron y se hicieron con apoyo indígena y/o contra los indígenas por parte de los criollos, españoles "aclimatados", que se hicieron con el poder y dejaron a los indígenas "donde estaban". Eso sí, bautizándolos. Pero indígenas.
El caso del MAS (Movimiento al Socialismo) de Evo Morales en Bolivia es un buen indicador: era la lucha de los indígenas (con sus lenguas), frente al criollo (sucesor del anterior invasor, con sus apellidos y costumbres propias). No voy a entrar en el desarrollo de tal confrontaciòn y la evolución de los respectivos enfrentados, pero sí enconrar una razón adicional para que el rey de las Españas (Borbón, es decir, ni Austria-Trastamara conquistador) pida disculpas, como tendrían que hacerlo los sucesores de los conquistadores (los criollos) por sus políticas anti-indigenistas como un conquistador cualquiera (reformas agrarias incluídas, a favor de criollos, no de indígenas).
Pida alguien disculpas en nombre de aquella conquista, pero pidan también disculpas los que la han continuado como crillos (la relación de algunos Libertadores criollos con sus sirvientes indígenas es digna de ser tenida en cuenta).
No hay colonización: se llama enculturación con objeto de dominación. Supongo que no muy diferente de la de los criollos mexicanos.
Tunarej chakinpi puñun Qhochapampa llajtanchejqa, t'ikamanta junt'arisqa llajtanchejmari sumajqa.
Pero este es otro sentimiento: nostalgia. De la juventud, claro. Porque la tierra es de quien se la trabaja.
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