La cosa y su ciencia
1º abr, 26
En Florida se han prohibido las introducciones a la sociología en los primeros cursos de todas las instituciones públicas. El gobierno, trumpista, no quiere que se deforme la mente de los que comienzan su carrera (la que sea) con ideas "woke", desigualdad, género y esas cosas. Pero la realidad existe y no desaparece negándola.
También he leído duras críticas a las ciencias económicas dominantes y puestas ahora en entredicho. Si las recupero, las pondré aquí. Pero me parecen exageradas, como exageradas me parecieron, en su día, las reacciones de un asistente a una conferencia en la que se dijo que no había leyes en la economía. Puso como ejemplo: de ley "si aumenta el precio, disminuye la demanda", a lo cual el conferenciante (Galtung) contestó diciendo que aumentar el precio puede hacer pensar que ha aumentado la calidad y, con ello, aumentar la demanda. Es una táctica publicitaria conocida que poco tiene que ver con los precios con la crisis del Golfo. Pero la cosa existe. Vea, si no
La tesis es directa: Gaza no solo sufre la guerra, también sufre un sistema económico cautivo que multiplica el daño. Sin moneda propia, sin control efectivo sobre sus impuestos y sin herramientas soberanas para amortiguar el golpe, la economía —especialmente en la Franja— queda atrapada dentro del conflicto. El resultado es una espiral de inflación, escasez de efectivo, salarios hundidos y desempleo masivo.Traducción: la devastación no se explica solo por las bombas. También existe una arquitectura económica que convierte la vida diaria en una carrera imposible.
Hay una cosa que se llama realidad y una cosa que se llama ciencia. Aferrarse a esta última cuando cambia notablemente aquella, son ganas de "hacer carrera", pero no de responder a lo que está sucediendo realmente. Y esto es un conjunto de numerosos elementos interrelacionados, algunos de los cuales y algunas de sus interrelaciones no son conocidas por el observador que tiene que elegir los disponibles y las comprensibles (es ciencia, comprensible pues; no mitología, creíble pues).
Son, pues, proposiciones "provisionales", nunca definitivas (ni la gravedad, si me apuran, y eso que es físico, no social). Si es social (como la sociología, la economía y, si me apuran, el derecho incluído el "natural", no digamos el internacional), los actores, sus motivaciones, sus relaciones con un ambiente (social y físico) cambian, con lo que estas ciencias acaban siendo una selección de nuestras ignorancias y errores junto a lo que es probable (probable, insisto) que sea un reflejo de lo que las cosas son.
Claro, hay instrumentos, pero esos mismos instrumentos se someten a revisión (pienso, por ejemplo, en las encuestas electorales, con permiso del CIS, y las internacionales, con permiso de Gallup, a las que recurro a veces) e indicadores clásicos de medición problemática como el PIB o la Renta per capita, no digamos "intención de voto". Hay cosas que sabemos (o creemos saber) pero cuya ausencia de detalles completos hacen contraer dudas no sobre su existencia, pero sí sobre su funcionamiento e influencia. Pienso en los tecno-oligarcas. Podemos ir reduciendo nuestra ignorancia, pero cuidando las certezas absolutas.
Así están las cosas. Perdón, así las veo ahora. Pero peor sería negar todo conocimiento sobre estos asuntos. Basta con tomarlos con cautela. Ya se encargarán otros de dar la proposición como absoluta. Por ejemplo, sobre clases sociales (derecha, izquierda) sexo/género (como las diferencias entre movimientos feministas), nación (sin irme lejos, catalanistas y valencianistas), inmigrantes (como un gobierno que quiere negar la nacionalidad por nacimiento al tiempo que los padres de su actual Secretario de Estado fueron inmigrantes, cubanos por más señas).
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