Territorialismo

 10 abr 26

Los chimpancés (véase el recorte) son un buen ejemplo del comportamiento animal: pelean por SU territorio en el que comen y procrean. Eso sí: dependen de él. Que se lo digan al pingüino emperador y al lobo marino cuando el deshielo de la Antártida amenaza su supervivecia.

Los animales humanos son animales, no se olvide. Pero de una especie que puede llegar a decir, como Terencio hace siglos

homo sum: humani nihil a me alienum puto (juzgo)

Que viene a decir lo que, siglos después, dirán los baha´i 

La Tierra es un solo país y los seres humanos son sus ciudadanos

Ideales de una especie que también lucha por su territorio después de haberlo definido con fronteras, como hacen otros animales. Y, como tales, peleando por ocupar el territorio de otros en los que pueda haber bienes apetecibles para sus jefes de manada. 

Lo que distingue a esta especie es su racionalidad: pueden destruir todo su medio ambiente mediante el cambio climático o, por lo menos, ponerlo en peligro mediante economías y guerras de chimpancés.

Esa racionaliad les lleva a hacer que el individuo se identifique con su territorio, lo cual no deja de teneer problemas. Primero, porque es posible que todos seamos de una única raza, sea de Adán y Eva o de algún mono "evolucionado". Pero ya entonces hubo varios "originarios", varias mezclas y varias adaptaciones al territorio que ocupaban como buenos animales.

Y con eso llegamos, siglo tras siglo, a un extraño fenómeno: los nacionalismos, la propensión y promoción de la identificación del individuo con un territorio determinado, SU país.

Animales racionales, tienen que buscar razones y medios para conseguir esa identificación. Un argumento podría ser el de identificarte con el territorio en el que has sido nacido sin pedirte tu opinión. Pero, por lo visto, hay problemas: puede que los padres no hayan nacido ahí, y entonces hay que buscar leyes humanas, por tanto variables a tenor de lo que dicten los machos cabríos.

Pero el recurso simbólico es propio de esta especie. Religiones que hacen divina la pertenencia, ideologías políticas que las definen y fuerza pública que la refuerza. Y ahí viene el problema cuando llegas a países "multiculturales", es decir, con varias "especies".

Esas especies se inventan (raza, color, religión, línea familiar, origen remoto y, en casos muy raros, opción personal) y se mezclan, creando un problema para los machos cabríos que quieren mantener unido al rebaño que descubren heterogeneo. 

Un truco es negarlo: som i serem gent catalana tant si ho vols com si no ho vols. Otro es encontrar un culpable, un chivo expiatorio: los racién llegados, llamados inmigrantes, como si los anteriores no hubieran tenido también sus tiempos de llegada (pienso, en el rebaño España, en celtas, iberos, romanos, godos, visigodos, árabes, judíos, guiris varios) ¿Habría que expulsar a los que no tienen antecedentes celtíberos? A mí me expulsarían.

Otro truco, bastante pobre, es la remigración: que sólo se queden los que ya estaban antes de la última oleada. Pero ¿cuál? Viendo el origen de mis apellidos familiares, depende de dónde se ponga la línea divisoria: podría ser expulsado para que se queden sólo los de "raza pura", es decir, la de los machos cabríos autodefinida.

La exploración del espacio sigue este mismo esquema: se trata de ver de quién es "aquello", es decir, quién lo ocupa y lo hace antes, con un derecho espacial que temo acabe siendo comparable con el derecho internacional público.

Hace treinta años publiqué un libro que, imitando a Kant, titulé "El nacionalismo en los límites de la mera razón" (Kant ponía "religión" y yo pensaba en él). La editorial le cambió el título y lo dejó en "El patio de mi casa" en referencia a la canción infantil en la que se dice que "es particular". Entre otras cosas, hice un recorrido por los himnos nacionales que había cantado en mi juventud en diversos países y otros más para tener vista más completa. Amor a pertenecer a un territorio. Territorio arbitrario, claro, y fruto de avatares históricos diversos. Pero eso no se tiene en cuenta. Lo que cuenta es el territorio que define el respectivo poder en cada momento. Por supuesto que La Internacional se canta en las lenguas de los diferentes territorios, comenzando por el fracés original.

Animales somos y animalitos seguiremos. No hay opción.

(Anunciado para mañana

Cuatro visitas en cuatro años – ¿por qué las relaciones China-España son tan ‘resilientes’?: Editorial del Global Times
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, realizará una visita oficial a China del 11 al 15 de abril. Esta es su cuarta visita a China en cuatro años; poco después de las visitas del rey español y del primer ministro el año pasado, representa otro importante intercambio de alto nivel entre China y España en un plazo relativamente corto, lo que subraya la continuidad y estabilidad de la política de España hacia China. En un momento en que el panorama global está experimentando cambios profundos y las relaciones entre China y Europa enfrentan desafíos complejos, China y España, guiadas por la determinación política y la previsión estratégica, ejemplifican vívidamente el verdadero significado de una "asociación resiliente."

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