Lo que soy

 17 may 26

"Ego gar eimí e eirene autois", griego traducido del arameo y trasliterado ahora con el español, alfabeto cuyo origen principal está en el alfabeto latino, el cual fue adaptado del etrusco y, a su vez, del griego. Dice que él es la paz de ustedes. Pero no entre lenguas y pueblos. De hecho, alguna que otra cruzada violenta ha producido entre sus seguidores y sus diferentes.

Nací en un pueblo llamado Albaida que, en árabe, significa La Blanca (hay otra Albaida en Libia, donde está en su entorno lingüístico "natural"). El segundo apellido de mi padre era de origen judío (le venía de su madre), lo cual hacía de mí un sospechoso de llevar sangre judía. Mal empezamos.

Cumplido el mes pasado mi octagésimo tercer cumpleaños, constato que he vivido fuera de las Españas una décima parte de mi vida, aunque llevo viviendo los últimos cincuenta años en el mismo pueblo de la provincia de Alicante, alterando notablemente mi nomadismo que he compensado con numerosos viajes de trabajo por los restantes cuatro continentes (pongo Japón, Hawaii, Senegal o México entre los muchos visitados; si es por templos, añado Grecia, Senegal, Argelia, Inglaterra). A vuelapluma católicos, budistas, shintoistas, musulmanes, judíos, ortodoxos, protestantes varios, y alguno que se me escapa.

En mi lejana infancia, los falangistas valencianos cantaban una "soberbia" canción que hablaba del "noble sudario de los soldados que dan las madres de raza ibera", la suya o, sea, la mía, claro. Ibera tenía que ser mi madre. A lo más, celtíbera.

En la actualidad, llevo unos veinte años sin trabajo. Cobro, eso sí, una subvención pública que supongo que irá disminuyendo y, tendencialmente, desapareciendo si me alcanza el recorte. Pensión, la llaman. O jubilación, que viene de júbilo.

Viene esto a cuento de la "prioridad nacional" que un partido trumpista en alza en España, en el gobierno estadounidense y argentino y en alza en Europa, propone en su programa que, llevado a sus últimas consecuencias de preservar la "identidad nacional", tendría serios efectos en mi día a día si, además, hacen con las pensiones lo que dicen tener que hacer dado su contexto económico-político.

He visto los resultados electorales en otras comunidades autónomas y todavía no los he visto hoy en la andaluza. En todo caso, conozco las previsiones en las elecciones generales españolas (que entiendo que hay factores que las adelantan y factores que las retrasan y me cuesta adivinar cuál va a pesar más en los varios que pueden tomar decisiones al respecto). Los partidos separatistas tienen su propia idea sobre eso de la "identidad nacional".

En política, no importa cómo son las cosas. Importa cómo se definan. Y no sé cómo van a definir, en términos prácticos y medibles, esa prioridad nacional y esa remigración para recuperar nuestra identidad primigenia. Igual me expulsan. Lo que no sé es a dónde. Si puedo elegir, me quedaré sin saber qué. ¿Cuál de mis raíces, cuál de mis ramas, cuál de mis frutos? Espero no tener que enterarme.

Hoy no he hecho siesta.

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