Detener la corrupción

 27 may 26

Es del New Yorker

¿Hay algo que pueda detener la corrupción de Trump? 
Las operaciones bursátiles del presidente, su fondo discrecional de 1.800 millones de dólares para la "lucha contra la militarización" y la concesión de inmunidad por parte del IRS demuestran la necesidad de importantes reformas éticas.

Pregunté a IA sobre esas ganancias de Trump y fue algo más equilibrado, dudando de algunas fuentes, incluso de porqué Trump no se molesta en responder a la tema. Igual sabe que puede recuperarse, como ya le pasó en el mandato anterior con su aprobación, aunque no parece que la tendencia sea esa.

Así que, una vez más, tengo fuentes contradictorias sobre hechos problemáticos, como también me está sucediendo con el último caso español que nubla los anteriores y no deja pensar en los futuros. Que los habrá.

En mis viejos libritos sobre corrupción - Corrupción (1995) y Corrupciòn. Corregida y aumentada (2013) - intenté plantear la cuestión en términos médicos, es decir, en lugar de repetir machaconamente los detalles más vistosos, chocantes y apropiados para los intereses del presentador, planteaba la necesidad de no quedarse en el diagnóstico y pasar al pronóstico y a la terapia.

Ahora pienso que si el diagnóstico (el análisis caso por caso) puede extenderse a la historia de la vida política de los humanos (habría que ver si se dan casos semejantes de "corrupción" entre otras especies animales menos racionales), es obvio que hay que mejorar los sistemas de detección como se hace con otras epidemias como el ébola o el hantavirus. Porque  parece que va en hornadas, incluso, tal vez, policiales. En tales intentos, no olvidar los factores determinantes y los factores decisivos y que las epidemias rompen, se detienen y regresan si no se ponen medidas preventivas.

Doctores tiene la iglesia y seguro que hay quien es capaz de indicar los factores que llevan a tales epidemias, los medios para detectarlas y las medidas para detenerlas. De ahí el pronóstico y de ahí la terapia: qué hacer para prevenirlas una vez curada la correspondiente epidemia.

Se me ocurre el papel que en el fenómeno puede jugar el oscurantismo político, la complejidad buscada, el bajo nivel moral/ético trasmitido de generación en generación, y, para completarlo de manera facilona, el sistema capitalista, la búsqueda del beneficio del modo que sea, aunque esto último tiene sus  problemas: hay corrupción en el comunismo, luego el problema tiene que ser otro. Durante mi estancia en la Cuba castrista, años ha, hubo una manifestación, promovida por el gobierno (?), contra la corrupción. Y, ojo al dato: igual una forma de mantener el estatus quo sea denunciarlo verbal y profusamente y no hacer nada para cambiarlo.

Me gustaría que los expertos en detectar la enfermedad (porque enfermedad es) fueran también expertos en terapia. Lo que sí parece es que machacar al personal con detalles escabrosos de la enfermedad no es la mejor manera de detenerla. Está dando ideas.

Constato también mis limitaciones: puedo leer y reaccionar ante los medios que cubren la cuestión, pero no se me ocurren terapias. Tal vez los de ciencia política... Moralistas abstenerse: ya sabemos que "hay que ser buenos y portarse bien".

Nota al margen, citando

La judicialización de la política puede acabar alimentando la politización de la justicia. No porque los jueces sustituyan al Parlamento, sino porque sus decisiones empiezan a alterar mayorías antes de que el proceso llegue a su final.

Para terminar: visto lo visto, y vista la historia de la Humanidad y del país, lo más que podemos desear, para no quedar frustrados, es una reducción del robo de dinero público, es decir, nuestro. El resto, es pelea de leones por una presa indefensa.


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