Problemas mal planteados

 4 may 26

Los políticos discuten de sus cosas, que no siempre coinciden con las que tienen que ver con la resolución de los problemas que viven y sufren sus electores. Malas lenguas dicen que se montan esos pollos precisamente para distraer la atención de su falta de respuestas concretas a la resolución de problemas ciudadanos. 

Lo malo es que tal juego trae consigo una mayor insatisfacción en el electorado y una pérdida de racionalidad medios (voto) - fines (soluciones). Esa mezcla de frustración e irracionalidad electoral puede dar cualquier efecto. "Soluciones" hay varias. Una es MAGA, es decir, exaltación irracional del nacionalismo o territorialismo. La otra, represión de los descontentos reduciéndolos, incluso físicamente, al silencio, que es una forma de usar la policía tipo ICE.

Oigo (es decir, leo) sobre dos grandes problemas actuales. Por un lado, el de la invasión por parte de extranjeros que atentan a nuestra sagrada identidad nacional. Es una cuestión de sentimientos. Pero, por otro lado, el del acceso a la vivienda, el "problema" de la vivienda. Y véanlo en el contexto de lo dicho en el párrafo anterior (lejos de mí la funesta manía de dejarlo todo claro para que el lector no tenga que pensar por sí mismo).

Los extranjeros copan casi dos de cada tres chalés que se compran en Alicante.
La diferencia de poder adquisitivo es el principal motivo de esta hegemonía aunque también cuentan factores culturales. España es el país europeo donde más residentes viven en pisos.

Hace años, un viejo amigo vivía con su familia en una colonia noruega en un pueblo de mi provincia. Cuando le visitaba, me decía con sorna que "no vivía en España, pero que vivía muy cerca de ella". De hecho, en un pueblo contiguo había cónsul noruego para lo que hiciese falta. Los hijos de mi amigo podían ir a la escuela noruega de la contornada. En Alicante, España.

No sé en qué habrá quedado aquello. Murieron, la casa se vendió. Pero seguro que la colonia se mantiene, como se mantiene el uso de lenguas extranjeras en numerosos acomodados paseantes ahora por la Rambla de mi pueblo. Y algunos idiomas no los reconozco. Poco valenciano/catalán, eso sí.

A dónde quiero llegar. Pues al imperio de las clases sociales. Son los inmigrantes de clase baja los que permiten la discusión sobre el "qué hacer" con ellos si se quiere salvaguardar la supuesta identidad cultural de un país plurilingüe, fruto de mezcla de numerosas razas y pueblos (celtas, iberos, godos, visigodos, romanos, árabes amén del ya mentado plurilingüísmo). Y son los ciudadanos de clase baja los que tiene dificultades para acceder a la vivienda. Los de Arriba y los de en Medio tienen hasta segunda residencia. Y los extranjeros con medios apropiados también pueden tenerla. Y la tienen.

Es la desigualdad y lo poco que se hace o se pretende para reducirla. A lo más, como pasa cuando los presupuestos generales del Estado van en otra dirección, es la falta de intervención pública en sanidaad, educación y bienestar lo que cuenta, cosa que compete a los gobiernos (centrales y locales) y cuyas oposiciones se dedican a otro tipo de discurso, no por ello intrascendente, como es el de la corrupción. 

Es una exageraciòn, pero la mayor intervención en defensa (es decir, en armamento) ayuda a las empresas armamentísticas y a sus ricos accionistas, pero retrae inversión, como se está viendo en Alemania y ya he citado, en la ayuda a los de Abajo, a los que habrá  que dar algo para que se entretengan. Exageración, pero algo hay. Por no hablar del trumpismo estadounidense.

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