El -ismo
7 jun 26
Del Haaretz, periódico israelí poco afín con su actual gobierno
El bibi-ísmo: El concepto que cambió la política israelí, en su mayoría para peor.Dos años después de que Benjamin Netanyahu llegara al poder, ya existía el término "bibiismo"
Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios. Seguro que has oído alguna vez una palabra en paralelo: sanchismo. Pero como entender lo propio suele complicarse por usos y abusos en el propio entorno, quedémonos en Israel.
Personalizar es, claramente, una ayuda para la comprensión o, por seguir con lo de ayer, para la manipulación. Israel tiene problemas como Estado, tanto en su composición (hay partidos palestinos en su parlamento, no se olvide) como en sus fronteras. Y tiene relaciones internacionales igualmente complejas: por un lado, la persistencia del prejuicio anti-judío (llamado, erróneamente en mi opinión, antisemitismo) que en su día llevó a la shoah, los campos de concentración y las cámaras de gas en manos de nazis ni solo alemanes. Por otro lado, fuertes grupos de presión con influencia perceptible en gobiernos como el estadounidense. Se trata del AIPAC American Israel Political Action Committee, muy influyente en la política USA.
El Estado de Israel fue implantado por la fuerza, la nakba, como forma de dar salida a los que habían sufrido el fanatismo de los nazis. Y es, como todos los Estados del mundo, heterogéneo en su composición real. Hay judíos jaredíes que se distinguen no sólo por su vestido y costumbres, sino por su rechazo al servicio militar. Hay judíos descreídos que pueden mantener algunas costumbres del conjunto (la circuncisión de varones o el rechazo a determinadas dietas, aunque, en esto último, kosher, algunos amigos míos son algo menos estrictos), musulmanes antiguos habitantes de ese territorio con sus propios partidos políticos con representación en el Parlamento o Knéset, y hay sionistas que creen que su Dios (YHWH, el innombrable, así que pueden usar en sus textos un plural como elohim con terminación en plural) su Dios, digo, cuando le orientó en su huida de Egipto bajo el mando de Moisés, se la prometió como propia. Es decir que es voluntad de Dios que los judíos recuperen la Tierra Santa que les prometió su Dios (nota: no todos los judíos lo creen así ni, en su caso, con tanta determinación).
Y ahí entra el bibiísmo, una simplificación basada en un personaje del que dicen mantiene el poder para evitar ser juzgado por un posible delito por él cometido. Por un lado, el culto a la personalidad que tantos beneficios proporciona a los objetos de tal culto, ahí y en muchos otros sitios. Por otro lado, el interés de dicha persona en mantener el puesto sea como sea. Y, por encima, el interés de sus enemigos en ofrecer una cabeza de turco en la que descargar oposiciones y otros proyectos. Mediáticamente, funciona.
Y, ahora, un ejercicio matinal: leer este texto pensando en el sanchismo en las Españas heterogéneas y con problemas judiciales mediáticos varios. Mejor no. Tómese un café y salga a dar un paseo antes de que el Sol caliente todavía más.
Nota: el -ismo es más fácil en sistemas presidenciales. Casi inevitables, diría. Pienso en Trump. Por eso también es interesante en los sistemas parlamentarios "presidencializados". Directamente, no se vota la presidencia, sino el parlamento del que saldrá una presidencia del partido mayoritario, solo o con otros, como me preguntaban de adolescente.
Eso sí, la ideología oficial de los medios es algo así como esto
Detrás de cada noticia que lees hay horas de investigación, contraste de datos y un compromiso inquebrantable con la misión de contribuir al desarrollo de una sociedad más libre.
Amén. Pero teniendo cuidado con sujetos y verbos. No se puede hablar de "relación entre naciones" cuando se está hablando de relaciones Trump-Putin o Trump-Netanyahu. Véase
Esto ocurre en un momento en el que ha surgido tensión entre ambas naciones, dado que Trump busca un acuerdo de paz, mientras que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, intenta mermar aún más las capacidades de Irán, debilitar o derrocar a su Gobierno teocrático y atacar a Hezbolá, el grupo aliado de Teherán en el Líbano.
Esa es otra, aunque sea posible pensar en el nacional-ismo dentro de los límites de la mera razón. Misión imposible.
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