Fútbol no es fútbol
15 jul 26
Entusiasmo (ojo al lenguaje)
Una España inolvidable pone de rodillas a Francia y jugará la final del Mundial por segunda vez en su historia
A comparar
Le capitaine français et ses coéquipiers se sont inclinés, en demi-finales du Mondial, contre une équipe d’Espagne qui leur a été supérieure dans tous les secteurs du jeu
Esta podría ser la última Copa del Mundo.
Y añadía
La belicosidad de Estados Unidos combinada con la disfuncionalidad de la FIFA augura problemas, según los presentadores del podcast Soccernomics. aquí algunos de los aspectos sin precedentes del “Mundial de Trump”: es la primera vez que un país anfitrión libra una guerra ilegal contra un país participante; la primera vez que ciudadanos de cuatro países participantes se ven afectados por una prohibición de viajar impuesta por el país anfitrión; y la primera vez que el líder de un país anfitrión amenaza abiertamente con anexionarse a uno de los coanfitriones y romper los acuerdos comerciales con el otro. Y aunque el Mundial destaca como un festival de viajes internacionales, las políticas estadounidenses sobre la entrada al país, así como la discriminación contra los inmigrantes dentro del territorio —por no mencionar los precios desorbitados de las entradas— han generado dudas entre muchos aficionados.
Ahora, visto lo visto, y sin referirse a lo de ayer ni, mucho menos, a la salida de un político español afirmando que el equipo francés no estaba formado por franceses, insiste en por qué muchos aficionados del Sur Global han perdido el interés en la Copa del Mundo.
La sensación de injusticia en torno al torneo internacional es un síntoma de la geopolítica de 2026.
No sólo el trumpismo en la FIFA, también los trasiegos de dinero en varias direcciones, incluyendo el dinero que gana la FIFA, y las compras de decisiones desde organizativas a arbitrales, forman un conjunto que justifica, en parte, estos peros al entusiasmo nacionalista.
Pero es comprensible esta "gloria inmarcesible", este "júbilo inmortal" que acompaña a las victorias para los nacionalistas propios, aunque los separatistas guarden sus distancias. Es la identificación comunitaria con el totem lo que accidentalmente les une. Las divisiones políticas, incluso las guerras, se dejan para el día siguiente. De momento, el titular que reproduzco.
Pido disculpas. Pero no he de callar por más que con el dedo, ya tocando la boca o ya la frente, silencio avises o amenaces miedo. No tengo nada contra el deporte y mantengo amistad con deportistas y catedráticos en la materia a los que conozco desde niños.
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