Internacional

 24 jul 26

Copio esto de un comentario de Cinco Días del que no consigo la dirección para reenvío

Una de tantas contradicciones de nuestro tiempo: las grandes empresas están publicando beneficios récord y, al mismo tiempo, recortando sus plantillas. Lo fácil sería concluir que ha empezado el anunciado apocalipsis laboral por la implantación de la inteligencia artificial. Pero no es así, al menos no en la mayoría de los casos.

Me he visto en 1979, en Dakar, Senegal, cantando la Internacional con dos colegas en un coche yendo a visitar a un grupo de toucoulerus (un grupo indígena del país). Creo que es la última vez que la he cantado, pero la cantamos a tres y ese era el motivo.

El conductor, en su coche, investigador en una institución universitaria local, era iraní y comunista. El serlo no le había producido problemas excepcionales mientras duró el régimen del Sha de Persia. Pero la llegada de Jomeini, que, por cierto, los toucouleurs sabían de él, la llegada, digo, le había llevado al exilio y a buscarse trabajo bien lejos de su país de origen. Jomeini detentaba el poder en Irán, que ya no era Persia.

El segundo viajante era un colega chileno que había trabajado en su país hasta la llegada de Pinochet, para lo que tuvo que buscar cobijo en México, por cierto en el Colegio de México, una institución univesitaria fundada por exiliados republicanos españoles. Exiliado también.

Por mi parte, llegaba, como participante en el encuentro, no como exiliado, con el recuelo de las primeras elecciones generales, las de 1977, después de la dictadura de Franco. "Hay que cambiar", "España se merece nuestra esperanza"  y algún canto tímido de la Internacional (yo entonces me dedicaba a la sociología electoral y andaba, sin militar, muy metido en el ajo de "agrupémonos todos en la lucha final").

Estábamos unidos los tres por motivos tan diversos. Mis amigos ya han muerto y yo me encuentro lejos de cantar la Internacional (cosa que dejé de hacer casi por entonces). Pero la Revolución Industrial de la IA que se nos viene encima traerá, se quiera o no, sus "parias de la tierra" y sus "esclavos sin pan". Muchos, pocos, tanto como dicen, menos de lo que dicen, no lo sé, y creo que nadie lo sabe, pero ahí estarán. Siempre habrá un nacionalismo que impida su internacionalización, eso sí. Pero los instrumentos sí serán internacionales, aunque con copyright.

Comentarios