Imaginando
23 ago. 26
Las noticias al respecto son escasas y siempre poco claras, basadas en detalles o anécdotas. Me refiero a las bandas, de las que puedo imaginar lo siguiente
Primero, que se ocupan de un objeto ilegal y se me ocurren, por lo menos, tres: las drogas (ilegales, pero también pueden ser legales, farmacéuticas por ejemplo), las mujeres (para prostituirlas o para hacerlas llegar a lugares convenientes para su comercio) y los inmigrantes (producción y distribución de tal, con perdón, mercancía)
Porque las bandas tratan con mercancías, no con personas. Y en el mercado, la mercancía tiene una definición como producto, un precio para su intercambio, mecanismos de promoción -es decir, darse a conocer por quien conviene, sea vendedor o comprador) y espacio o plaza.
Este último punto puede ser conflictivo cuando una banda se "mete" en el territorio de otra. Se puede negociar, por supuesto, pero siempre queda la vía rápida: "convencer" al competidor o, simplemente, "suprimirlo". De ahí suelen venir las informaciones al respecto: la violencia es noticia.
Eso de los territorios parece importante. No sólo porque somos animales territoriales. El territorio define dónde y cómo actuar. Una anécdota, que no una prueba, hace años conocía a la dueña de un prostíbulo: me contó que todos los años enviaba una regalo de Navidad a la comisaria de policía del barrio en el que ella "trabajaba" con sus chicas. No sólo es cuestión de fronteras, sino de calidad del territorio que, obviamente, se mide en términos de la mercancía en cuestión y a la facilidad de llevar a cabo el negocio.
La droga ha sido la que ha llamado más atención en el terreno de las bandas. La violencia de la competencia es más visible. La prostitución, menos, pero el hecho de su "mercancía" influye (crímenes, denuncias, jubilaciones). Pero de los migrantes poco se sabe, pero no cuesta mucho seguir imaginando.
El migrante es un producto: tiene dinero (o puede ofrecer servicios -se incluye la prostitución-) y tiene, por tanto, capacidad de compra. El producto es el traslado de un punto a otro, que eso es emigración. La puede haber para la salida (falsos documentos, por ejemplo), para el viaje (medios, información) y para la llegada (acogida, posibilidades).
En el mercado legal, afrontando los problemas del producto, el precio, la promoción y la plaza o espacio, también puede haber comportamientos criticables y, por supuesto, delitos. De ahí se puede aprender con falsificaciones, manipulación de mercancía, juego con los precios, publicidad engañosa y compra de quien resulta beneficioso para el proceso del productor. Esto último se llama corrupción
Y no es difícil aplicar la estructura y funcionamiento de algún caso de corrupción reciente en la economía digamos legal, a lo que podría ser un caso de la economía clandestina.
Ya sé que el caso de Ceuta tiene componentes ajenos a estos planteamientos y es suficientemente complejo en sus actores como para reducirlo a un punto sólo (sea en aras del conocimiento o en aras del interés político del que simplifica). Pero me da la impresión de que también aquí hay bandas. Ya sabe: producto, precio, promoción y plaza.
Si lo lee hoy, buen domingo. Si es otro día, que le sea leve. Y lo lea o no lo lea, nos afecta a todos. Más o menos. Directa o indirectamente, pero nos afecta. Buen día, entonces.
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