Otras miradas

 29 ago 26

Ayer vi un mundo desde mi balcón veraniego frente al mar, es decir, cara al Este. El mar, en su parte que miraba el Norte, estaba azul. En cambio, la parte que miraba al Sur estaba roja. Nada milagroso: había nubes medias sobre el mar que miraba al Sur y el Sol las iluminaba de manera que se reflejaba en el agua. La otra parte de la play tenía cielo azul y azul estaba el mar. El asunto permitía algunas metáforas si el Norte, azul, se veía como esplendoroso mientras el Sur, rojizo, amenazaba futuros. Nada en el medio, en el Este, si es que el mar es la nada, que no lo es. A lo más, un blanco velero que pasaba de una zona a la otra: vida humana y movimiento. ¿El Oeste, occidente? Nada, lo que había detrás de los fotógrafos, que levantaban acta de las diferencias y guardaban constancia para la posteridad. Porque aquellas combinaciones iban a acabar.

Mirando al Norte


Mirando al Sur

Fotografiada una detrás de la otra, en  cuestiónsegundos.

Hay altenativas

"Norte", Sur, Este, Oeste y... Europa al centro.

Y siempre hay alternativas

¿Futuro a medio plazo? Centro diferente. Y Europa, en Occidente, claro, como siempre, pero periférica. Como África o como América Latina. Igual el Centro sería chino-anglosajón (si Trump sigue "purificando" a USA). Igual lo ven mis biznietos. Si llegan.

Bajando. Sobre clima y medioambiente
Estaba pendiente aprobar en esta cumbre un acuerdo global contra la sequía, pero los 196 países además de la UE que deben decidirlo lo han vuelto a posponer hasta la COP18 de 2028
En un extremo de la negociación estaban los países africanos, que apenas emiten un 4% de dióxido de carbono del planeta y sufren de manera muy agresiva los impactos de un cambio climático que no provocan. Sus delegados exigen un protocolo que comprometa a otros países a financiar parte de la gestión de las sequías en sus territorios. Y en las antípodas de la negociación se situaba Estados Unidos, el mayor emisor de la historia de los gases de efecto invernadero, que se ha negado en rotundo a sus principales demandas. La UE tampoco quería comprometerse en la financiación, y ofreció alternativas que apenas pudieron ser debatidas. Lo que se ha garantizado es blindar que las sequías se sigan trabajando como un punto independiente de la agenda.
Siguiendo con mi manía de leer, escribir y fomentar la lectura, y en plan nada influencer, aconsejo vivamente este artículo que se pregunta si todavía tenemos tiempo y se lo pregunta viendo y recogiendo cuantificaciones de los efectos de la especie humana sobre el Planeta, en particular en su vertiente violenta.

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