Una de piratas

 17 ago 26

Lo cuenta Libération

Unidad de crisis interministerial sobre el ciberataque fiscal.
El primer ministro Sébastien Lecornu convoca esta tarde una unidad de crisis interministerial para abordar el ciberataque a gran escala dirigido contra la administración tributaria. Esta reunión de funcionarios de los ministerios pertinentes tendrá como objetivo, entre otros, preparar la campaña informativa para las 678.000 personas y empresas cuyos datos fueron comprometidos, la cual se pondrá en marcha hoy.

Medio millón largo no es mucho. Los objetivos de la piratería mundial son muchos, muchos millones si se cuenta la piratería pública y la piratería privada. Entendámonos: robos, comportamientos lesivos a la propiedad ajena. Y sí, pueden ser bandas de ladrones dispuestos a sacar dinero de donde lo haya, pero también pueden ser bandas de espías dispuestos a sacar información de donde la haya. Y de estas últimas, los grandes y pequeños países dedican, sin duda, serios esfuerzos para obtenerla como sea y, ya puestos, influir sobre las opiniones ajenas. Sin excluir la tarea propia de la obligación de ocultar datos.

Confieso, en mi vejez, mi desconfianza hacia las redes sociales, y la "información" que trasmiten (si es que los insultos que he visto la última vez que he explorado ese territorio son información) es, casi por definición, dudosa. No sólo es la inestimable ayuda de la IA,  que echa por tierra el error de pensar que "ver es creer".

Alguna vez he levantado acta de las acusaciones de intervenciones rusas, estadounidenses o chinas en campañas electorales ajenas o, si se prefiere, en estados de opinión ajenos. A día de hoy, el fenómeno Ceuta es incomprensible sin recurrir al argumento sobre las redes sociales y la capacidad de movilización de una buena campaña mediante las susodichas. 

No es exactamente piratería, que es robo de dinero o datos. Pero sí es algo parecido: roban opiniones sustituyéndolas por otras "mejores". Y esto sólo ha hecho que empezar, sean cuales sean los efectos en campos tan diversos como la política o la crisis climática. Pero, bueno, hay que estar al día.

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