Después de la frustración

 16 sep 26

Esto leo en una entrevista a las autoras de un reciente libro sobre el fascismo en el mundo:

El fascismo siempre es un movimiento de los poderosos heridos. Es un movimiento que crea una solidaridad vertical entre las élites políticas y corporativas y las personas que no están en la peor situación, pero sienten que han perdido estatus, y dirige su sentimiento de inseguridad hacia abajo, hacia chivos expiatorios vulnerables —hacia los inmigrantes, hacia los jóvenes trans, hacia las feministas— en lugar de hacia arriba, hacia los oligarcas y los políticos

La entrevista es un tanto apocalíptica, pero recojo este elemento que coincide con cosas que se han dicho en otros contextos, aunque, eso sí, el que lo diga más gente no significa que automáticamente ese sea el criterio para saber si el diagnóstico es correcto. Pero es este:

La vida en sociedad produce frustraciones. Uno recibe propuestas de objetivos económicos, políticos y sociales y cree que los puede realizar, conseguirlos. Algunos se consiguen, por supuesto. Incluso reduciéndolos con modestia. Pero otros no se consiguen y ese no conseguirlos produce frustración. El problema de la frustración es que produce agresividad cuya descarga puede dirigirse en dos direcciones: dentro y fuera. 

Esta agresividad que se dirige hacia dentro tiene que ver con la proliferación de estados depresivos en los que también intervienen otros factores desde la herencia a la dieta. Los psiquiatras tienen ahí clientela. Pero la agresividad "hacia dentro" puede tener otro modo de manifestarse: el suicidio. A este respecto, la Organización Mundial de la Salud proporciona sus estimaciones sobre los más de 700.000 suicidios logrados a los que habría que añadir los fallidos.

Pero también se dirige hacia fuera: desde destrozos de materiales a violencia directa contra personas, como se dice en la entrevista. Curiosa la estadística de criminalidad de ciudades del mundo que comienza con Caracas, pero pone a Menphis (US) en noveno lugar.

Hay un campo de frustración particular que es el político. Los partidos la producen en sus campañas de oposición y la refuerzan desde el poder con sus errores y promesas incumplidas. Ahí entran, como perro por su casa, las redes sociales. Ahí se puede descargar la propia frustración con productos que van del insulto a las manipulaciones propagandísticas (la propaganda también produce frustración al hacer ver el incumplimiento de los propios logros y la dificultad de lograr los objetivos de la propaganda). "Reenviado" artero que aparece en algunas manipulaciones conocidas y que más de una vez tienen que ver con el conflicto por el relato y la frustración que genera "perder el relato".

Un caso particular: la frustración con lo que uno tiene (logra) en su sociedad comparado con lo que los medios le proponen como ideal. Una buena campaña en redes puede producir fenómenos migratorios como los que se han visto recientemente en España respecto a Ceuta. Y, también, puede producir distorsiones en las encuestas.

Creo que ejemplo de esto último puede estar en las Españas: las encuestas van por un lado (se contesta, generalmente por teléfono, o directamente persona a persona) y las redes por otro. Digan lo que digan esas encuestas (conozco a algunos de los especialistas que trabajan en ellas, y son excelentes profesionales), las redes podrían estar moviéndose en otra dirección intentando reorientar las opiniones manifestadas en  público y no en redes. O sea que los que la entrevista llaman "fascistas", que podemos dejar modestamente en extrema derecha, trumpista, llegarán al gobierno de coalición después de las próximas elecciones gracias al apoyo "orientador" en las redes sociales.

A este respecto, me gustaría conocer las estrategias de los partidos israelíes ante las elecciones del mes que viene. La última encuesta que he visto daba empate entre la coalición del Likud (Netanyahu, al margen de sus problemas con la justicia) y la de la derecha. En los dos casos, lejos de la mayoría de escaños suficiente para lograr el gobierno. Encima, con partidos árabes minoritarios que podrían dar la mayoría a estos últimos (difícilmente se van a coaligar con los sionistas coaligados con el Likud). Frustración, violencia adicional. E intento de dirigir la agresión en la dirección beneficiosa para unos o para otros.

La agresividad puede aparecer incluso en los adjetivos utilizados en el post. Pero de la frustración no se duda.

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