Un caso no tan aislado

 5 sep 26


La familia de Joris Laurencin, de 21 años, está convencida de que su suicidio a mediados de julio en Châtonnay está vinculado a insultos racistas y acoso repetido que sufrió por parte de un joven y su banda. El sistema judicial ha abierto una investigación contra X por "novatadas, insultos, amenazas de muerte repetidas por motivos de raza, acoso moral e incitación al suicidio".

Es un caso aislado y lo trae Le Monde. Pero podría ser de otros muchos sitios del mundo mundial. Aumento del racismo, aumento de la frustración personal que busca un objeto sobre el que descargarse y banalización del suicidio (de los demás sobre todo).

Del racismo se encargan fuerzas organizadas, comenzando por partidos que lo tienen en su programa electoral. La frustración tiene que ver con el aumento de la desigualdad, con el incremento de propuestas de objetivos personales inalcanzables, con rupturas familiares que se compensan formando bandas en las que se comparte todo (y suele haber un líder, más o menos formal). Es ideal encontrar un objeto (las personas no son los únicos objetos) sobre el que descargar la agresividad que produce la frustación individual compatida y reforzada. Bienvenidas las redes capaces de colaborar con una emigración masiva.

Durkheim hablaba de suicidio altruista, egoísta y anómico. Esto es otra cosa. O una combinación para explicar estos asesinatos, vecinos al linchamiento.

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