Reglas del juego
2 oct 26
En estas estamos
Retrocedamos. Los sistemas democráticos vienen en dos formas: parlamentarios y presidenciales. Quiero decir que el ejecutivo lo elige el legislativo, el Parlamento, como es el caso español o se elige independientemente, mediante una votación popular ad hoc, tipo Estados Unidos y, parcialmente, Francia. En la China no tienen ese problema: el presidente de la República Popular China es secretario general del Comité Central del Partido Comunista de China y preside la Comisión Militar Central. Tiene sus ventajas, sobre todo si el partido es Partido Único. Es el ideal orwelliano del Gran Hermano que parece estar en los Estados Unidos.
Los países de la Unión Europea (antes Mercado Común Europeo), como democráticos, presentan ejemplos de los primeros casos: sistema parlamentario español, sistema semipresidencial francés.
Como cualquier juego, estos tienen sus reglas. Pero como tal juego las reglas no son todo. Pasa con la brisca o el bridge o cualquier juego de cartas: que las reglas son las reglas, sí, pero las partidas se juegan según se haya distribuido las cartas.
Por supuesto que se pueden hacer trampas: y comprar ejecutivos o "convencer" a legislativos para que no representen realmente a los que les han puesto en el puesto. Con las cartas es más fácil, pero en política no solo se puede, sino que sucede.
El problema, en los juegos políticos actuales, es que la demanda viene fracturada y hay que ver qué se hace con eso. Un método fácil es prohibir que los posibles contrarios puedan votar. En Israel tienen problemas con el voto de los palestinos que tendrían/tienen voto para el parlamento (Knesset). Como sistema parlamenario que es, la decisión podría cambiar las probabilidades de presidencia para una u otra coalición.
La discusión sobre el "voto de los nietos" en España (nietos de exiliados por la última guerra civil española) es discusión sobre probabilidades de que voten mayoritariamente a unos o a otros. Hagan juego.
Los sistemas presidenciales tienen esa doble lógica: la personalidad del candidato a la presidencia y la composición previsible del parlamento con el que va a gobernar. El caso más llamativo es el de los Estados Unidos y los juegos de su presidente para influir en las elecciones de Medio Término de ahora: a ser posible, que le hagan la tarea todavía más fácil. El caso previsible es el de la posible presidencia de Le Penn (hija) con o sin Bardella y sus problemas antijudíos. En general, cuestiones del trumpismo en la presidencia, sea sistema parlamentario o presidencial.
Sea como sea, los sistemas presidenciales añaden problemas a los sistemas parlamentarios en la actual fragmentación europea de las opiniones y opciones politicas de los electores. Las crisis generales (económicas, mediambientales, geopolíticas) vienen complicadas, en muchos casos, por una crisis generacional de la que me gustaría tener datos, pero sí constato sus efectos, tenga o no tenga que ver con el incremento de uso de las redes y el papel de los influencers (sic: influenciadores). No tengo que irme muy lejos.
Una posibilidad la suponen los casos en los que los resultados en elecciones locales dan una idea de cuál va ser el juego en las generales, viendo cómo actúan los gobiernos locales se imagina el juego en los centrales.
En todo caso, la voluntad del pueblo, como tal voluntad y como tal pueblo, es algo que no queda claro. Tampoco en el sistema tipo chino, cierto.
Otra cosa son las cartas que tenga cada cual y las intenciones con que juegue. Hay que suponerlo, sospecharlo o saberlo. Son los casos de Merz y la AfD respecto a las próximas elecciones en Alemania y el de Sánchez y Vox respecto a las inminentes elecciones en España. El tipo de juego previsible es, sí, previsible. Cerrar los ojos o mirar a otro lado también es una opción. No precisamente infrecuente.
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